EL VIAJE A BALEARES O COMO VIAJAR CON 30 CENTIMOS

     Exacto, con 30 centimos de euro, el equivalente a 50 pesetas, vamos, diez duritos de los de antes. Ese era exactamente el dinero con el que este pirata conto para hacer un viaje que incluia 600 km en autobus, mas un viaje en barco, mas siete dias de hotel. No, no fue ninguna superoferta del Corte Ingles, ni un premio, fue sencillamente una aventura pirata, una muy barata por cierto.
     Acababa de salir mi corazon pirata de una travesia de mas de dos años, dos años en compañia de Charo. En mi juventud pirata tuve tres travesias largas y esas mereceran capitulos aparte. Bien, como digo, acababa de salir de una de esas largas travesias, un puerto llamado Silvia centraba mi atencion en esos momentos, no es que Silvia sustituyese a Charo, solo aparecio cuando el barco ya zozobraba. Silvia era bastante mas joven que yo, unos cinco años, la juventud, lo creais o no es contagiosa y da pie a bastantes locuras. Yo para Silvia era lo que el cenutrio de su novio, con el que llevaba bastantes años, nunca seria, la aventura romantica, el corazon desbocao, el caballero galante, en definitiva, la aventura pirata. Mi relacion con Silvia acababa de pasar de las miradas furtivas, de las frases con doble intencion, de morderse el labio, del deseo a distancia, de los mensajes cifrados, a un nivel superior, ese nivel en el que ella se da cuenta de que este pirata le esta dando algo que su novio nunca le dara. En esos dias de cambio mental sucedio esta historia:
 
     Salia una mañana de casa, iba a la universidad, primer año. Vestido, como casi siempre, hecho un desastre y con una moneda de cincuenta pelas en el bolsillo, lo justo para el autobus. Habia quedado en pasar a despedirme de Silvia, se marchaba una semana de viaje de estudios, sabia que el imbecil de su novio no iria a despedirse, en aquellos momentos, el dejar que aquella preciosidad morena, de ojos negros, se fuese una semana de viaje de placer y no despedirse tan siquiera, solo confirmaron lo que ya pensaba "tu novio es un capullo, baby". Asi que me presente a despedirme, en la cafeteria donde habian quedado todos, unos cien, todos jovenes, todos exaltados y excitados por el viaje. Silvia estaba un poco triste, pero al verme aparecer se lanzo sobre mi como un naufrago sobre una tabla flotante, eso era un caballero pirata, me sonrio, se me quedo mirando a los ojos y me beso, me beso con tal pasion que el resto de sus compañeros, que conocian a su novio, se quedaron con la boca abierta. Entonces ocurrio algo muy curioso, sus compañeros y sus amigas, en lugar de reaccionar pensando que era una golfa, una descocada, se me acercaron, se fueron presentando y, como quien no quiere la cosa, me absorvieron en su grupo. En esos momentos la pasion que mostraba Silvia parecia el zenit de muchos deseos contenidos, todo su grupo se dio cuenta, y con esa espontaneidad que da la juventud, decidieron, en un segundo, que yo debia acompañarles en aquel viaje.     No se si por el sentido aventurero propio de los piratas, o porque aquella morena de ojos negros me tenia tan atrapado totalmente en sus redes, pero el caso es que cuando vine a reaccionar estaba cerca de Elche, ocupando la plaza vacante que habia dejado algun pobre desgraciado que tuvo la mala fortuna de ponerse enfermo a ultima hora. Cuando llegamos a Valencia, al puerto donde cogeriamos el barco hacia Baleares, mis 50 pesetas se habian trasformado en 21.000, una maleta llena de ropa y un cambio de habitaciones. No puedo imaginar como convencieron a los profesores, pero lo hicieron. Ademas hubo una colecta en los dos autobuses para vestirme y llenar mis bolsillos de dinero, estoy seguro de que a mi llegada al puerto de Valencia llevaba yo mas ropa y mas dinero que ninguno de los viajeros. La pasion y deseo de Silvia no bajaron ni un poco en todo el trayecto, mas de siete horas, nos convertimos en una especie de atraccion para el resto de los embarcados, eramos la demostracion pura de que, algunas veces, el corazon rompe todas las barreras de la logica, eramos la demostracion de que a veces hay que dar rienda suelta al deseo, a la pasion, a la locura. Por mi parte, mi mente y mi corazon, viajaban desde que apareci en aquella cafeteria, no en autobus y barco, viajaban en una nube, una nube desde la que no se veia mas alla de unos ojazos negros.
     A mi llegada al Puerto de Valencia, no me quedaba mas remedio que hacer una llamada a casa. No puedo, o no quiero, imaginar la cara que puso mi madre al oirme decir "Mama, mira que en lugar de ir esta mañana a la Uni, esto…., veras…, que estoy a punto de embarcarme hacia Mallorca, ya te contare dentro de siete dias (y seis noches jajaja)"
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2 respuestas a EL VIAJE A BALEARES O COMO VIAJAR CON 30 CENTIMOS

  1. gloria dijo:

    ¡Vaya! esto si que es una aventura, y un saber aprovechar las oportunidades que a veces nos brinda la vida. Y es que, las casualidades no existen, ese viaje estaba para ti. Por cierto…¿ Y qué fue de Silvia ? ¿duró tu historia con ella tanto como la anterior? ¡Un saludo Pirata!

  2. gloria dijo:

    ¡Vaya! esto si que es una aventura, y un saber aprovechar las oportunidades que a veces nos brinda la vida. Y es que, las casualidades no existen, ese viaje estaba para ti. Por cierto…¿ Y qué fue de Silvia ? ¿duró tu historia con ella tanto como la anterior? ¡Un saludo Pirata!

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