A SEVILLA Y ¡OLE! III (Noche en Granada)

      Entramos en aquel Pub, y como decia, no creo que jamas se nos vuelva a presentar aquella situacion, ojala, ya quisiesemos.   

     Aquel local estaba a rebosar de chicas, o eso, o directamente nuestros calenturientos ojos eliminaban por si solos a los chicos de nuestro campo de visión. Si lo pienso, visto desde fuera, debía ser bastante llamativo ver entrar a dos tipos, uno guapo, espigao y otro…bueno otro con los ojos verdes, con uniformes de gala de infantería de marina, con las gorras de plato caladas, con una mochila en una mano y un casco de moto en la otra. Fuera como fuese para que la escena fuese totalmente de película solo falto que se cortase la música en ese momento, no se corto, pero todo, absolutamente todo el mundo que había en aquel pub, se nos quedo mirando.

     Hay empezó mi estupor, las chicas no nos miraban con ese desden tan suyo de superioridad, de decir, "tu estarás muy lindo, pero las riendas de la conquista las llevo yo", no, parecía que nos mirasen, no se, tal vez un poco "embobadas".

     Cuando nos acercamos a la barra continúo mi asombro. En la barra, dos chicas, dos camareras, preciosas, guapas exuberantes, de esas que esta claro que el dueño del pub a puesto ahí para que la clientela masculina acuda al pub una y otra vez intentando aunque sea caerles simpático a las camareras, aunque solo sea para pedirles una copa y que la chica te dirija al menos un "son 4 euros" y tu pagarlos con cara de atontao mirando de reojo su escote. Aquellas dos camareras con jerséis ajustadísimos y pantalones que parecían adheridos a su piel, dejaron con la palabra en la boca a un grupo de chavales de una esquina de la barra y vinieron hacia Alex y hacia mi a toda prisa, ja, a toda prisa, cuando lo normal hubiese sido tenernos veinte minutos viéndolas danzar por la barra de un lado a otro, sonriendo con cara de idiotas como diciendo "tranquila, por ti esperaría hasta que el infierno se congelase". Pero como os digo, no, acudieron hacia nosotros nada mas ponernos en la barra, y entonces, una de ellas, con una  sonrisa que habría podido derretir más hielo que todas las capas de ozono del ártico, nos pregunto "¡Hooola! ¿Que queréis tomar?". Primero había dicho "hola", cosa no muy normal, y segundo, el "hooola" tampoco era normal, sonaba insinuante, sonaba simpático, dios que bien sonaba aquel "hooola". Cuando mire a Alex pude imaginar que yo tendría su misma expresión, una sonrisa estupida de oreja a oreja, los ojos abiertos al máximo y cara de alhelao. Intentando que mi voz no chorreara babas y tocándome  la visera de la gorra de plato a lo Clint Eastwood (que patético) pedí "dos ron con limón y dos chupitos de wiski". En un instante teníamos nuestras dos copas de ron y, alto ¿que ha pasado?, 4 chupitos de Jack Daniels. La camarera de la voz cantante, la del "hooola" que provocaba casi lujuria, nos dice "a esta ronda invitamos nosotras", coge un chupito, su amiga otro y brindamos los cuatro, ¡pam, pa dentro!. Yo ya ni me acordaba del frío en los huesos, ni de mi mano enrojecida debajo del guante blanco del uniforme, yo ya no veía nada más que pantalones ajustados, curvas peligrosas y sonrisas de mujer. Mire a Alex y estaba claro que a el también se le había pasado el frío.

     Las camareras, bueno la lanzada por así decirlo, antes de seguir atendiendo al personal de la barra, dijo algo así como "no se os ocurra iros sin hablar con nosotras". Cuando se alejaban a servir a los mas que probablemente cabreadísimos clientes masculinos, Alex y yo nos miramos, sin poder dejar de sonreír, con una mirada de esas de "pero, pero, pero…. ¿que pasa aquí?".

     No habían pasado ni cinco minutos, y mientras Alex me decía al oído seguramente algo del tipo "quillo, que estas niñas están por nosotros", note claramente una mano en la parte de mi cuerpo que une la espalda con la pierna, vamos, en el culo, una mano me estaba literalmente estrujando el culo, como queriendo ver que consistencia tenia, un poco alarmado me gire y, justo detrás mía, un grupo de unas ocho o nueve chicas, seguramente de primero de carrera, reían a carcajadas, entonces la de la mano intrusa, con mucho desparpajo le dice a sus amigas "si, lo tiene durito". Yo me quede mirando sin saber que decir, pero no hizo falta, la chica, la descarada de la mano ligera ya lo hacia por mi "Hola soy…., estas son…., ¿sois militares?…os invitamos a una copa". En ese momento creo que fue cuando pensé para mi mismo "hemos tenido un accidente por los llanos de Guadix y debo estar en pleno delirio, en pleno delirio o San Pedro se ha liao y me acaba de dejar entrar al cielo".

     A partir de ahí la noche fue increíble. Alex y yo acabábamos de descubrir el secreto que todo hombre con esa edad quiere desvelar, acabábamos de conocer el gran misterio, la gran cuestión: "como llevarse a una chica al huerto sin preliminares", y mucho antes de que Leo di Caprio lo convirtiese en una cursilada, estoy seguro que ambos pensábamos "Soy el rey del mundooooooooooooo".

     No se la de chicas que conocimos esa noche, en aquel pub, pero si se que a mi, y según me dijo después Alex, también a el, nos cosieron el culo a pellizcos. Las chicas animadas por ir en pandillas se nos acercaban, nos preguntaban, nos invitaban a unirnos a ellas, era el edén, el sueño masculino hecho viernes noche.

     En un momento de la noche, cuando estábamos sentados tomando copas con un grupo de estudiantes de derecho, le hice un gesto a Alex, si hubiese sido chica le hubiese dicho "acompáñame al baño", pero siendo chico y de uniforme con el gesto y el guiño lo entendió. En el baño entre risas de asombro total de ambos le comente "Alex, esto es alucinante, pero, si no te decides por una, al final dormirás solo", Alex me miraba sin entender, así que se lo explico "Quillo, ahora estas por todas, escoge una, la que te parezca mas interesante, tenemos solo esta noche, mañana tenemos que estar en Sevilla ¿recuerdas?".

     Ya os dije que sabe más el diablo por viejo que por diablo, así que yo me decidí por una chiquita preciosa, de ojos verdes y que, para más inri, era hija de un Comandante, aquello era como querer llevarse a la cama a la hija del jefe. Centre toda mi atención en ella y, al cabo de un rato, nos fuimos en la moto a su piso de estudiantes en el barrio de los pajaritos. Yo con una chica impresionante que ya en la moto me agarraba como si quisiese saltarse todos los preliminares, ella con un tío cuyo único parecido con Richard Gere eran una moto y un uniforme chulisimos. Cualquier resto de frío del camino desaprecio en las siguientes dos horas.

     A eso de las cinco y media deje a la chica en su piso, durmiendo, y me volví al pub donde Alex, que no me había hecho caso y que aun hoy día creo que se arrepiente de no habérmelo hecho, esperaba en la puerta rodeado de chicas. Ya iban a cerrar el Pub, entre a recoger las mochilas y los cascos, y cuando se lo pedí a una de aquellas impresionantes camareras me comenta "nos vamos a un chalet en Sierra Nevada, a una fiesta que están haciendo unos amigos y que dura todo el fin de semana ¿os queréis venir?". Por un momento pensé en Fran Rivera y en Pitufo esperándonos en Sevilla para comer, pero fue solo por un momento, rápidamente pensé "bueno, pues en lugar de comer, que carajo, iremos a cenar, la comida tampoco es tan importante, lo realmente importante es el desayuno ¿no?". Alex, como ya imaginaba yo, estuvo totalmente de acuerdo con mi razonamiento espontáneo.

     LLegamos a un chalet de la falda de Sierra Nevada sobre las siete, yo en la moto con Laura, que así se llamaba, Alex se fue en un seat panda con, con, yo que se…

El chalet estaba a tope de gente, o resacada, o con los últimos efectos de una noche etílica. No tardamos demasiado en irnos cada pareja a una habitación, más que nada para que el sol no nos dañase los ojos jajaja. Alex me contó al día siguiente que consiguió desquitarse de su estupidez anterior de querer conformar a todas, yo por mi parte, bueno, supongo que hice lo que pude, claro que a esa edad, buff, quien conservase ese aguante hoy día.

     Salimos de Sierra Nevada en dirección a Sevilla a eso de las dos de la tarde, paramos a llamar a Pitufo y a Fran Rivera, a decirles que llegaríamos tarde, que no podríamos ir a comer, que ya se lo explicaríamos allí, ¡que mejor una cena, hostias!

¡Virgen santísima! Aun nos queda llegar a Sevilla pero eso, eso………eso será otra historia.

 

 

DEDICADO A ALEX, MI AMIGO, QUE, A PESAR DE LOS AÑOS SIGUE SIENDO JODIDAMENTE GUAPO.

EN LA FOTO: La CBR 600, con un atontao en plan posturita.

Por cierto, el Libro de Visitas sigue ahi, se ha escondido no se como, pero sigue ahi. Si has llegado hasta aqui, please, pasa y firmame. 

  

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4 respuestas a A SEVILLA Y ¡OLE! III (Noche en Granada)

  1. gloria dijo:

    No te creas que Alex se lo montó tan mal, siendo tan jodidamente guapo y tan tiarrón, seguro que oportunidades de llevarse al huerto a qualquier chica no le faltaba, pero eso de estar rodeado de féminas y ser el centro de atención de todas, no se presenta todos los dias. Y tú….. con que con una de los Pajaritos no? ¡¡ no pierdes puntada chaval!!

  2. Mª José dijo:

    madre mia que historion,jjejejejeje,me encanta con el desparpajo que cuentas las cosas que os pasan.
    espero que no tardes mucho en contar la siguiente aventura,
    un beso salaoooooooooo.
    marijo. 

  3. Rosi dijo:

    Que cosa mas grande…lo que os pasa a ustedes ya lo quisieran el resto de los humanos…jajajaja
    Ahora, eso si….pasarlo os lo debisteis de pasar bomba eh?
    Pues nada, esperaremos a ver que pasa , porque llegar…llegariais a Sevilla por lo menos no? jajaaja
    aunque fuese para cenar….
    Me gusta como lo cuentas pareces estar otra vez viviendolo…que suerte!!!!!!!
    Un besazo

  4. Carmen dijo:

    uiss segun vi la foto medije rambo en una moto? jajajajajj,
      estao leyendo todo lo ke tienes en  el blok y eres un buen escritor
     gracias , por los comentarioss,  muakkkkk

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