El Ombligo del Mundo

   Lo cogió por detrás, como siempre, risueño, juguetón. Le puso las manos en la espalda y dando un brinco se plantó delante de él.

         ¡Abuelo, abuelo! ¿Quiero preguntarte una cosa?

 

Hizo un mohín desenfadado, al que el abuelo contesto con uno como de sorpresa. Una pregunta de su nieto, y tendría enjundia como siempre, y además es probable que lo pusiese en un aprieto. Algo habría leído el rapaz o escuchado, y allí estaba el abuelo para dar las explicaciones a esas cosas que solo los abuelos saben hacer entender a los nietos.

         Dime corazón. ¿Qué quieres que te explique?- abrió los ojos muchísimo con cara de espera- ¿Qué te a pasado? ¿Qué te preocupa?

 

El niño se acerco un poco a las desvencijadas rodillas de su abuelo, y comenzando en voz muy baja

         Estaba escuchando a la tita Mar hablar con su novio por teléfono- muy bajito, en secreto- Y de pronto la tita Mar le ha dicho a su novio “¿Acaso te crees que eres el ombligo del mundo?”. Y entonces a colgao el teléfono, con muy mala cara y moviendo las manos.

 

El Abuelo no pudo evitar reírse, reírse a carcajadas, imaginando a su hija en plena discusión con su novio, haciendo aspamientos y colgando el teléfono de mala manera. Y mientras su nieto mirando escondido en algún lugar del salón.

     – A ver dime- aunque empezaba a imaginar la pregunta- ¿Qué te preocupa? ¿Qué quieres saber?

 

El niño puso esa carita que solo los niños saben poner, esa expresión de pregunta importante, de que hay algo que no sabe y necesita urgentemente conocer.

         Abuelo………¿Qué es el ombligo del mundo? ¿Dónde está?

 

Se hecho hacia atrás en la butaca, se llevó las manos al estomago y se rió a lo grande. Aquel alborotador, aquel duendecillo, aquel inquieto nieto de ojos verdes y sus grandes preguntas, sin duda importantes para el.

         Nene- se tapo la boca un segundo para atajar la risa- Nene, el ombligo del mundo no es un sitio en concreto es una actitud que tienen algunas personas.

 

El niño puso aquella carita de “¿pero que dices abuelo?” frunciendo su pequeña frente y mirándolo con los ojos entornados.

         ¿Es una queeee?

 

Casi se cae de la butaca de la risa, aquel bribón conseguiría que se le saltasen las lágrimas.

         Una actitud jajaja. Vale, a ver, espera un minuto.

 

Tendría que recurrir a una de sus historias para que el bribonzuelo entendiese lo que es creerse “el ombligo del mundo”. No podía quitarse la sonrisa de la boca, mirando a su nieto en tensa espera, pero el abuelo era bueno para las historias, alguna habría en aquel almacén de anécdotas e historias que era su cabeza.

         Te voy a contar algo que paso hace tiempo, aunque es probable que también este pasando ahora mismo- el nieto seguía con aquella cara de no saber de que le hablaba su abuelo- Te voy a contar la historia de Clara y su mirlo azul.

El niño ya esperaba ansioso, otro cuento del abuelo. 

Se acomodó en su butaca, separó las manos de los reposabrazos para poder expresarse con ellas y comenzó su relato:

                                    CLARA Y SU MIRLO AZUL

     Clara era una mujer preciosa, de una belleza extraña, esa belleza que solo algunos ojos pueden ver. Ya era una mujer madura, pero en su sonrisa, en su compostura, en sus ademanes aun se notaba un corazon joven y vital. Pero Clara llevaba tiempo triste, no esa tristeza que nos hunde, no esa tristeza que nos parece agotar todo el cuerpo, era mas bien esa tristeza que a veces saca pequeñas sonrisas medio apagadas como latidos inconexos de un corazon que no quiere acabar de pararse.

Se encontraba sentada en el salon, en un silla frente a la ventana, la mirada perdida en el cielo que sumergia del agua del mar. Desvió un poco la mirada hacia la derecha del marco de la ventana y vio el cuadro, una de esas sonrisas leves y poco duraderas iluminó por un segundo su rostro. El cuadro no era una pintura, ¿era un poema?, ¿un escrito?, ¿una premonicion?, ¿cuantas veces lo habia mirado y cuantas se lo habia preguntado a si misma? muchas, muchisimas. Leyo el texto escrito una vez mas:

       No es el beso indecible por tus labios escrito,
ni el respiro perpetuo que te pinta a mi lado,
ni la lágrima triste que en mi rostro has secado,
ni las noches en vela de calor infinito…

No es la sangre que corre con tu voz en mis venas,
ni la dulce condena que el destino ha trazado,
no es el viento que sopla murmurando tu esencia,
ni es la sed de embriagarme del licor de tus labios…

No es sólo eso… sino eso y mucho más… "

    

     No pudo leer la ultima frase, su sonrisa se borró antes de llegar a ella, en los ultimos tiempos siempre se quedaba en el "y mucho mas…", sabia perfectamente lo que decia la ultima frase pero leerlo le causaba una punzadita de dolor.

Clara, los ojos ahora un poquitin vidriosos, recordó quien habia escrito aquello, no tenia firma, pero ella sabia quien se lo habia dado y porque.

 De nuevo una sonrisa aparecio en sus labios al acordarse de Merlin, su mirlo azul, Merlin que un dia entro por una ventana apareciendo de la nada, Merlin, el pajaro azul de la felicidad… 

    

          Continuará…

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